La mente absorbente por Victoria Osona

Este trabajo tiene como objeto desarrollar las cuestiones pertinentes a la denominada ¨mente absorbente¨ del niño, sus características, sus elementos, sus etapas, su relación con el lenguaje, el punto de vista de las neurociencias y el rol del adulto.
Es un pilar fundamental de la educación entender cómo funciona la mente del niño, de qué manera adquiere el conocimiento y qué rol debemos tomar como adultos en el proceso de adquisición de nuevos conocimientos.

Comenzaré por definir conceptualmente a la mente absorbente como un estado mental creativo e inconsciente. Se trata de una mente que se diferencia de la del adulto, que adquiere conocimientos intencionalmente, por el contrario de como lo hace el niño, absorbiendo todo directamente en su psique. Esta absorción es una necesidad para la adaptación y llevará al niño a volverse uno con su ambiente.

Al momento del nacimiento la mente del niño no se encuentra formada, sino que los órganos mentales se crean en base a lo que se absorbe, y esa absorción es respecto a todo lo que está en el ambiente, puesto que la mente no elige qué incorporar y qué no incorporar.

John Locke define a la mente del recién nacido como una ¨tabula rasa¨, una hoja en blanco sobre la que la experiencia imprime el conocimiento.

Decir que el niño absorbe ¨todo¨ significa, concretamente, que absorbe las imágenes y cualidades de las cosas, las relaciones entre las cosas y las personas, las interacciones entre personas, las actitudes, las emociones y los prejuicios, los lenguajes que se hablan a su alrededor, los movimientos que lo rodean.

La mente absorbente se caracteriza por su imposibilidad de seleccionar lo que se absorbe, es decir, es no-selectiva, pudiendo compararse con una esponja en un recipiente de agua que la absorbe tal y como está, ya sea limpia o sucia. Asimismo, cabe aclarar que dos niños pueden ser expuestos a las mismas experiencias y probablemente absorberán y procesarán de distinta manera, de acuerdo a sus condiciones genéticas (jumping genes).

Por otra parte, hay que tener en cuenta que la mente absorbente se compone de dos etapas: una etapa inconsciente, que abarca el nacimiento hasta los tres años, y una etapa consciente, que abarca la etapa de los tres a seis años. En esa primera etapa el niño no sabe qué es lo que está aprendiendo y se encuentra en pleno proceso del desarrollo de sus facultades mentales, por tanto, es necesario que el adulto no ejerza ninguna influencia directa sobre el niño. En la etapa consciente ya las facultades mentales están creadas y es momento de desarrollarlas, es a partir de los tres años que el niño va a desarrollar la memoria, comprensión y el razonamiento, y se establecerá su desarrollo intelectual. Asimismo, en esta segunda etapa el niño comienza a imitar el accionar del adulto.

En lo atinente a los elementos que la conforman, estos son cinco: Horme, mneme, el guía interno, la nebulae y los períodos sensitivos. Describiré brevemente en qué consiste cada uno de ellos.

Horme es un término griego que significa ¨impulso¨, es una energía llena de potencialidades que lleva al niño a  hacia el ambiente y a absorberlo, adaptarse y desarrollar sus facultades psíquicas. La mneme o memoria inconsciente es el lugar en el que se almacenan todas las experiencias, es una memoria de la evolución cósmica que conecta a los seres humanos. El guía interno es lo que protege al niño en el  ambiente e inconscientemente lo va guiando a aprender todo lo que necesita con el fin de satisfacer su naturaleza humana. La nebulae hace referencia a energías creadoras que llevan al niño a absorber su ambiente y le permiten formar las características que lo identifican como ser humano (lenguaje, razón, memoria, voluntad, movimiento). Los períodos sensitivos son sensibilidades internas que guían a la mente absorbente y duran solo un determinado período de tiempo en el cual el niño dirige su atención a solo ciertos aspectos del ambiente para desarrollar ciertas habilidades.

En lo referente al punto de vista de las neurociencias, hay determinadas afirmaciones basadas en estudios de rigurosa comprobación científica que considero importante destacar. El número de conexiones neuronales presentes en el nacimiento es limitado, hay 100 billones de neuronas presentes en el nacimiento esperando ser despertadas a través de la sinapsis, y durante los primeros tres años de vida, un niño realiza aproximadamente 100 trillones de sinapsis a través de las experiencias que encuentra. Para lograr esas conexiones neuronales es importante que el niño permanezca en un ambiente enriquecedor.

 En cuanto al desarrollo del lenguaje, es este el mejor ejemplo de la función de la mente absorbente, puesto que es el niño el que absorbe el lenguaje sin que alguien se lo enseñe, siendo capaz de absorber más de un lenguaje a la vez, convirtiéndose así en bilingüe o trilingüe natural.

Por último, pero no menos importante, cabe mencionar el rol del adulto en la cuestión. Es el adulto quien debe proveer al niño un ambiente libre, estimulante, de aceptación y motivación para desarrollarse de acuerdo a su guía interna.

Concluyo, basándome en lo expuesto anteriormente, que es necesario derribar el modelo de educación centrado en la imposición de conductas y sentimientos al niño, dado que es contrario a su naturaleza. Es el niño quien naturalmente absorberá todo lo que necesita para adaptarse a su entorno y el adulto solo debe procurar brindarle un ambiente en el cual no haya nada perjudicial para absorber, por ejemplo, conductas cargadas de agresividad, las cuales el niño ineludiblemente absorberá e imitará. 

Ensayo realizado por: María Victoria Osona

Fuentes utilizadas:

Ensayo sobre el entendimiento humano (John Locke)

La mente absorbente del niño (María Montessori)

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